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Y tú, ¿defenderías a un asesino?

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“El Chicle”, investigado en el caso de Diana Quer.

Estamos consternados con el trágico caso de la joven Diana Quer. Todos vemos en ella a nuestra amiga, a nuestra vecina, a nuestra hija, a nuestra hermana. La empatía es necesaria y muy dolorosa, y como ciudadanos queremos que el autor de tal atrocidad pague por lo que ha hecho: queremos justicia.

Cuando alguien que me conoce descubre que me dedico a la abogacía, prácticamente la primera pregunta que me hace es “Oye, y tú, ¿defenderías a un asesino/violador/pederasta?”.  Y yo pregunto entonces, “¿Crees que debe decidir un juez si se ha de encarcelar a un acusado, o debe decidirlo la policía?”. Nadie le niega a una persona que un juez dicte una sentencia que le condene a prisión, entones, ¿por qué negarle el abogado?.

Todo esto viene a raíz de los comentarios que circulan en redes sociales en relación al abogado de “El Chicle”, nada halagadores. Incluso he llegado a ver en televisión un recopilatorio de los asuntos más difíciles, en cuanto a gravedad de los hechos juzgados, que ha defendido este abogado. Invitan claramente a hacer un juicio de valor negativo sobre este profesional en medio de toda la alarma social que, como no podría ser de otra forma, despierta el caso de Diana Quer.  “No queremos saber nada del abogado ese hijo de puta– no hay derecho a sacar al abogado del asesino en la tele”,  “Se me revuelve el estómago al escuchar al abogado del asesino de Diana Quer. Me molesta lo que dice a mí, no me quiero imaginar a la familia de esta chica. SOLO SIENTO ASCO“, “Hay que tener muy poca conciencia para ser abogado de un violador asesino y cobrar por buscar artimañas para que acabe en la calle y pueda hacer lo mismo a otras chicas. Asco. Yo preferiría vivir bajo un puente a dinero manchado de sangre“. 

No considero que este abogado en cuestión no lo haya hecho, pero como autocrítica, entiendo que los abogados (y en fin, todos los profesionales implicados en un procedimiento) debemos mostrar una especial sensibilidad con las palabras que escogemos a la hora de explicar la defensa de un acusado, ya que la sociedad está muy dolida, y según cómo hagamos nuestra exposición, se puede causar aún más dolor. Nadie nos enseña este tipo de cuestiones, no existen programas de formación en psicología específica en los Colegios de Abogados ni en la facultad sobre cómo dirigirnos a los demás en casos en los que se juzgan estos delitos. Considero que beneficiaría a profesionales, víctimas y acusados, y haría los procedimientos judiciales un poco menos complicados emocionalmente para las partes implicadas y la sociedad. Evitaríamos expresiones dirigidas a la presunta víctima de un abuso sexual como “¿Cerró ud. bien las piernas?“.

La cuestión es la siguiente: ¿Queremos un Estado de Derecho?, ¿Queremos Derechos Fundamentales?, ¿Queremos tener derecho a ser juzgados por un juez imparcial? Todo ello tiene como consecuencia que tengamos derecho a un abogado.

Otra cosa es que, como sociedad, decidamos que ciertos casos no deberían juzgarse sólo en base a lo que vemos por la televisión en los conocidos como “juicios paralelos”: policías, periodistas, abogados, tertulianos nos cuentan quién es inocente, quién es culpable, cómo han sucedido las cosas, y nosotros formamos una opinión sobre la culpabilidad del investigado, o en su día, acusado*.  Pero esto, además de suponer una aberración humana como sociedad, tiene sus riesgos, que ya existen de por sí incluso con un Juez decidiendo: ¿Queremos más casos como el de Dolores Vázquez, que fue encarcelada durante años, siendo en realidad inocente?. El “abogado del asesino” trabaja para que esto no pase, para que el procedimiento judicial cuente con todas las garantías y no haya error en la valoración de la prueba cuando se nos acusa de un delito. Y que no se nos acuse tampoco de otros hechos o de hechos más graves de los que realmente hemos cometido.  El “abogado del asesino”, en definitiva, cumple con una labor imprescindible en nuestro Estado de Derecho.

Que “El Chicle” sea o no culpable, quiero que se determine en un procedimiento judicial con todas las garantías, y no en los programas de televisión. Y para ello, necesita a un abogado.

Por todo ello, creo en la necesidad de “defender a un asesino”, o como debería decirse en realidad,  “acusado”: Es la única forma de estar seguros de que ningún inocente entrará en prisión.

 

-Por Raquel Duque.  Abogada del  Ilustre Colexio de Avogados de Santiago.

 

*Recuerda que  jurídicamente se diferencia entre “investigado” y “acusado” en función del momento procesal en el que nos encontremos, por lo que una persona comienza un procedimiento como investigado en la fase de instrucción y pasa luego a ser acusado cuando se abre el juicio oral. A fecha de hoy, “El Chicle” es “investigado”, y posteriormente, si el juez lo considera oportuno, será “acusado”.

 

Resumiendo...
Y tú, ¿defenderías a un asesino?
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Y tú, ¿defenderías a un asesino?
Descripción
El caso de Diana Quer reabre el debate sobre la ética de los abogados defensores en procedimiento penal.
Autor
Editor
Aletra - Gabinete Jurídico

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